Textos sobre Arte

Sunday, January 15, 2006

01. Prólogo I

Prólogo I

Comenzaré estos apuntes con un sueño muy básico que tuve anoche. Soñé que estaba al borde de la Av. 9 de Julio y esperaba en medio de uno de los bulevares centrales a que arrancaran las motos que estaban esperando su semáforo. Había semáforo para motos y para autos, bien separados, colores, teletubies. Tenía en mi mano un micrófono tipo boom de largo alcance (los que operan los sonidistas en los bordes de las canchas de fútbol) y sabía que cuando las motos comenzaran a arrancar lo harían en un orden de escala musical correspondiente a la introducción del tema “Inmigrantes” de mi disco “Shhhh” que, por cierto, es una escala bastante compleja o poco habitual como para empezar una cumbia. Bueno, yo sabía que arrancarían en un orden con el cual, si apuntaba bien con el mic, lograría sincronizarlos audiovisualmente, cada moto con una nota en el orden de la escalita. Este sueño muy básico y lineal es, sin embargo, una forma onírica aunque simple de síncresis (concepto acuñado por Michael Chion que me ne frega, pues llegó muy tarde como para aportar algo sustancioso, más allá de la palabra “síncresis”, al lenguaje audiovisual y muy temprano como para que los críticos, gente deleznable en su mayoría, se llenaran la boca de sus conceptos de secundario, llenando los bolsillos del autor, llenando, llenando, ll, shhhh). De esto se hablará aquí: de sonido, de imagen y de tiempo. Y, básicamente de cualquier cosa que se me ocurra al respecto del arte y los sentidos y lo que sea que se me cante o mire o toque o huela o pruebe. Ojalá despierte o roce alguna sinapsis no recorrida u olvidada.

03. Improvisación y Obra

Quien improvisa crea una obra de arte que habla sobre sí mismo.
Quien compone fuera del “tiempo real”compone una obra que habla sobre la obra. Si al componer fuera de este “tiempo real” (pensando minuciosamente cada evento sonoro) hablamos de nosotros, nuestra vanidad nos arruina, eso lo nota en seguida cualquier oyente con cierto grado de educación. Si al improvisar logramos aunque sea por instantes que el espectador deje de oírnos a nosotros y oiga solo una obra, es que vamos por muy buen camino. (Creo que nunca pude lograr eso improvisando en ninguna jamm, y creo que muy pocas veces pude escucharlo)
Siempre llevar adelante una premisa, aunque esta sea el hecho de no poseerla.

02. Prólogo Temeroso

Quizás esté terriblemente equivocado al escribir acerca del arte, sobre todo por ser tan poco maduro y joven como artista, pero creo que por esta misma razón tal vez sea este el momento adecuado para hacerlo, cuando estoy cocinando casi sin degustar. (nota: Llevaré un diario de mi disco “Shhhh”, comenzará el 21 de Diciembre de 2005 y seguirá todo lo referente al movimiento de cosas alrededor del CD). Escribiré, entonces, como cuando se opina sobre una obra apenas esta termina, antes de la cena y el café más reflexivo (por qué tanta referencia culinaria… tal vez tengo hambre y solo lo saben los dedos). Estaré errado, entonces, pero para algunos es la primera impresión la que cuenta, o por lo menos la más excitante. Un ejemplo: Una vez creí ver (o sentir…ya) a la mujer más hermosa del universo conocido tomando algo en un bar en una esquina de Av. Acoyte, yo estaba en un 141 rumbo a mi casa y tendría unos 15 años ¿Podría ser esto posible, ver por un instante al ser más hermoso que exista? ¿Por qué no? ¿No había sido un acto único e irrepetible? Una certeza tan llena de poros, tan vívida ya era espectacular ¿Por qué no habría sido cierto? Cada vez que volví a pasar por allí miré ávidamente si ella estaba otra vez. No es necesario decir que jamás la volví a ver. Ahora, 12 años más tarde estoy arriba de otro 141 escribiendo esto en el reverso del texto de una obra de danza que no acepté para hacer la música (los directores de danza suelen ser in so por ta bles, ya hablaré de esto), pasé por esa esquina y recordé ese episodio que tenía en un cajón olvidado. Ahora estoy seguro, nunca me volvió a suceder algo así, pese a la hermosísima y sorprendente magia de la vida y las causalidades. Lo siento mucho.

04. Ejemplo de swing para la república Argentina:

Un alumno me preguntó qué era el swing y le respondí con algo como esto:
Como habitantes de esta nación estamos muy acostumbrados a “La Gran Marcha” (envidia del personaje de Kundera) por lo que seguramente habremos entonado en distintas ocasiones y con distintas letras el cantito: “A ver a ver (tres palmadas)/ quien dirige la batuta (tres palmadas)/ si los maestros (pla, pla, pla)/ o el gobierno hijo de puta (pla, pla, pla)” (lo educacional fue solo a modo de ejemplo). Pues bien, el final de cada vuelta de este coro se suele unir con la que le sigue con el insert siguiente: “si los maestros (pla, pla, pla)/ o el gobierno hijo de puta, yuta puta vera ver (pla, pla, pla)/ quien dirige…”.
Bueno, recuerden cómo suena esta articulación de una frase a otra, cántenla reiteradas veces… yu-ta pu-ta ve-ra ver…. Eso, queridos, es el swing. Yuta puta!
[funciona mejor si le adicionamos la coreográfica mano derecha alzada a desgano en movimiento ondulante semicircular]

05. De la Rutina

Si uno lleva una vida rutinaria, su arte será el reflejo de esa rutina, o mejor, cual reflejo: siempre especular e igual al original pero en 2D, creyendo en la profundidad vana de la perspectiva, nunca original. Y por rutinario me refiero, claro, no tan solo a su manifestación exterior (mismos horarios, mismo trabajo, misma infusión al desayuno, mismo consumo artístico, mismo lugar de encuentro, mismo día de esparcimiento, mismo ejercicio de intervalos para estudiar un instrumento, mismo hábito alimenticio, mismo color de ropas, etc.) sino también al pensamiento e ideales. No creo que uno deba pensar mañana de la misma manera en la que piensa ahora. El desarrollo del pensamiento puede llevar a un cambio absoluto de punto de vista u opinión. Sin esta cualidad (que parte principalmente de la capacidad de análisis propio, de reírse de uno mismo una y otra vez, de nunca tomarse demasiado en serio) no podría pensarse que quizás en vez del sol alrededor de la tierra era al revés. Espero, por ello, contradecirme (y mucho) a lo largo de estas notas.
Las ideas debieran ser siempre contradictorias, como para obtener el equilibrio que se encuentra al realizar o sentir arte. Y así también debería manifestarse el gusto, desconfío de quien gusta de los mismos placeres una y otra vez. Suelo, sin embargo, profundizar en distintas fijaciones que se mudan como las estaciones, meses de café, meses de Simpsons, meses de Zappa, meses de lectura filosófica, meses de rascarme el mismo punto, etc. Luego, de un día para otro, ya no pica más y ni nos dimos cuenta porque estábamos mirando un pedacito de sombra en la pared, una y otra vez.
Rutina = antisorpresa (pues la combate con la fácil inclinación a la costumbre que posee el ser humano viviendo en sociedad civilizada). El arte, entonces, debe sorprender pero no con ideas y sensaciones nuevas (que sería mucho pedir, claro); sino sorprender con revisiones de los rincones que teníamos ocultos o abrigados; el gusto es retrospectivo y con esto nuevo. Dalí dice que la moda es lo que ya pasó de moda. Quizá esto sea extensivo a todo el arte, es lo que hace ver que viviste y que seguís haciéndolo y lo celebra. También podríamos recordar aquí el río de Heráclito, cambia cada vez que nos mojamos nuevamente.
Vuelvo, Rutina: consumir medios masivos de comunicación es una total pérdida de tiempo y el mayor generador de mediocridad (y la concensúa, puaj). Si todos tenemos en la cabeza los chismes semanales no habrá mayores sobresaltos ni sombritas en las paredes, estarás esperando que te las muestren por TV (y a 29,7 frames por segundo nada se ve muy bien).
Un poco de pensamiento demagógico (no por subestimarte, oh, lector, sino por las dudas, la obviedad no existe (papá dixit repetidamente), y a veces exponerse es tan gratuito como no hacerlo): No creo como artista en las inclinaciones éticas ni mucho menos políticas; de este modo no podría creer en discursos de artistas. El “imperdonable amaneramiento de estilo” del que habla Wilde en su prólogo de “El retrato de Dorian Gray” es una de las misivas más acertadas que pueden decirse al respecto (releer atentamente o no). Por ejemplo siempre me resultó graciosa la música de “protesta”, desde su etimología pro-testa, hasta su habitual pronunciación “pereotessta” como si al nombrarla estuvieses haciendo algo grande para la humanidad (esta pronunciación afectada es extensible a todos los amantes del género, no solo a “Pedro y Pablo”, sino escuchen cómo pronuncia Dylan). Si querés hacer política, hacer canciones al respecto no es el mejor camino. Casi siempre este “estilo” suena a publicidad y la publicidad no debe ser ética tampoco, uno puede vender cualquier mierda, literalmente. Nunca crean en lo que escribe un artista, sobre todo porque suelen hacerlo de una manera seductora. Ah, yo soy artista (aunque no muy sagaz, lo admito).

06. Sobre la enseñanza I

Que enseñar es la mejor forma de aprender es bien sabido y suena anacrónico; sin embargo diré algunas cosas al respecto (la música que yo escucho también suele ser anacrónica).
Como enseñando se aprende, cada vez que usted lea algo de esto y diga “¡qué idiota el que escribe!”, en la medida en que yo me de cuenta estaré aprendiendo tanto de mí como de usted.

Cuando se educa hay que educar el caos por sobre la rutina, y no al revés. Si un alumno se sienta siempre en el mismo banco se está perdiendo de ver las cosas desde todos los otros bancos. Obligación de rotar, nunca sentarse con los mismos compañeros, siempre hay mejores lugares para elegir amigos, el problema de la rutina es la inminente mediocridad del que la practica. Tirar tizas es lindo también.

Quien no da información, es un mediocre. Y los mediocres siempre tienen miedo de que los descubran, por eso suelen tener exagerado buen humor y muchos secretos.
Quien no enseña no se expone. Quien hace arte y no se expone es un cobarde.

07. La crítica

La crítica, es un concepto arcaico, al menos en lo que nos toca contemporáneamente. El arte musical, escrito o pintado puede criticarse sólo con mesura y sabiduría, y sólo porque tiene siglos y siglos de cambio (o evolución, nunca de progreso), con lo cual algún inquieto podría llegar al esbozo de un análisis y luego opinión. Sin embargo hay críticos de cine y de fotografía. A dónde voy con esto? Ah, sí, ya, a que no existe tal cosa ahora.
Paralelo: Antes, cualquier persona pensante podía seguir los preceptos y teorías científicas de la física. Luego, a partir de la física matemática y de la evidente prueba intangible e=m.c2 (no sé cómo se pone el símbolo “cuadrado” en Word, perdón, prueba nueva) no entendemos nada de nada. No entendemos se refiere a nosotros, al lego, los lectores de alguna crítica cualquiera. Luego explicaré esto mejor, ahora tomo cerveza. Los modernos medios de reproducción y copia del nuevo arte hacen que también este pierda el antiguo valor de “objeto artístico” para convertirse en algo que, por esa razón, no puede ser criticado. Pues bien, insto a los críticos a dejar su trabajo en este mismo momento, pueden dedicarse a hacer pan: lleva levadura, harina, agua y sal, si se hace bien sale rico. Ah, importante, el agua para diluir la levadura no debe estar ni muy fría ni muy caliente, sino se quema el hongo.
Ah, Björk grosa, el resto casi caca (crítica contemporánea válida).
(La cerveza hace que hable de levadura y hongos, es demasiado fácil el camino sináptico, sobre todo en estos casos sin electrodos).
(¿Y qué me podría hacer hablar del lúpulo? ¿Lupis?)

08. El cambio en el punto de vista

El cambio en el punto de vista con el que se ven las cosas no es tan importante como el cambiar las cosas. Los relativistas que aprendieron la teoría en el Clarín (esos que al no entender la matemática cargan agua para cualquier molino creyendo en un asidero que no pueden asir) piensan que como cada punto de vista hace que las cosas se vean un poco diferentes eso provoca un cambio. Pero yo digo que ese cambio es solo estético o, hablando musicalmente, tímbrico. En una melodía cualquiera, la diferencia en las alturas sigue siendo la misma la toque con el instrumento con que la toque, lo que cambiaría sí es el timbre y lo que esto implica en el oyente que prefiere el violín al cello o al oboe. Pero la obra es la misma. Seré breve, luego no. El cambio en el punto de vista es onanístico, es hacerte la paja con el objeto que te gusta pero con otra peluca, o hacer que te guste ese objeto que quizá sin otra mirada contradictoria no sería objeto de masturbación. Claro que el onanismo es una de las razones más valederas de por qué estar vivo. Bueno, hagámonos la paja, y luego cojemos! Dale? (Con jota)